Como empezó todo.

¿Que cómo empezó todo? Mejor dicho, ¿cómo me di cuenta de que a mi padre le pasaba algo extraño?

Hacía meses, incluso dos o tres años, que mi madre se quejaba con más frecuencia del comportamiento de mi padre, él siempre la ha tratado muy bien, siempre ha estado y está pendiente de ella, lo que más le gusta es verla reír y a la mínima oportunidad hace lo que sea para provocar su risa... pero de vez en cuando, desde que se conocieron hace más o menos sesenta años, él de repente se enfada por alguna razón y cierra la boca, no habla, no come...y cuando eso pasa a mi madre le entra mucha tristeza por que sea motivado por ella o no, piensa que ella es siempre la responsable de sus enfados y le afecta mucho. Hasta que a él no se le pasa el enfado, que a veces puede durar un día entero o más, ella lo pasa muy mal.

Eso ha sido siempre así, mis hermanos y yo ya estamos acostumbrados y no le damos mucha importancia, porque nunca ha habido motivos para preocuparse, nunca ha habido una falta de respeto, gritos, ni nada por el estilo, solo eso, el silencio, la mala cara y poco más.

Pero como he dicho antes, estos episodios se repetían cada vez con más frecuencia en los últimos dos o tres años.

Mi madre cada vez se quejaba más de este comportamiento, yo lo achacaba a que estaba un poco deprimido y angustiado por que a mi madre tuvieron que operarla de un pie. 

Ella ve siempre el vaso medio vacío y se lo toma todo muy a pecho, de verla a ella tan preocupada, de oír como se quejaba, él se quedaba muy afectado, dejaron de hacer su vida rutinaria una temporada (ir al gimnasio a diario, ir a bailar los domingos, además de salir a la compra, etc...) hasta que se recuperó mi madre de la operación, mientras duró el parón de sus rutinas, la convivencia se hizo más pesada, ella por que se quejaba, él porque no podía hacer nada para que la recuperación fuese más rápida y poder retomar pronto sus actividades diarias y eso los ponía de mal humor a los dos. 

Cuando ya estaba recuperada mi madre, vino mi operación de cadera, esto también noté que le afectó mucho anímicamente, cuando venia a visitarme al hospital, que era a diario, lo veía triste, adelgazó mucho, como adelgazaba y la gente le preguntaba si le pasaba algo, mi madre se lo tomaba como algo personal, como si ella no se preocupase de que comiera, con lo cual se enfadaba ella porque no comía él y él se enfadaba por que no le apetecía comer y entraban en el circulo otra vez de enfados.

Por aquel entonces, no sospeché nada, sí que es verdad, que lo veía con un cuadernillo que llevaba en un bolsillo del pantalón donde a menudo iba apuntando fechas, nombres,...pero no le daba importancia, porque él siempre ha sido muy ordenado, también notaba que de vez en cuando en una conversación, de repente no se acordaba de una palabra, pero eso nos pasa alguna vez que otra a todos y con la edad, sabemos que puede pasar más a menudo.

La cuestión es que algo le pasaba, yo suponía que era un poco de depresión. Mis hermanos también veían que algo estaba pasando, le aconsejábamos que fuese al médico, que se dejara ayudar, pero él se negaba siempre y decía que si necesitaba un médico era cosa de él, que por ahora no lo necesitaba. 

Cuando operaron a mi madre, estando en la sala de espera, tuvo un momento de dejarse llevar por mis hermanos y por mi y aceptó que sí, que quizás debería ir al médico, en ese momento aprovechamos la ocasión para llevarlo, allí le hicieron pruebas, un test para comprobar su nivel cognitivo, preguntas del tipo: "dibuja en un reloj tal hora", "pon la fecha de hoy"...nos dijeron que había que volver a hacerle el test al año siguiente, no recuerdo si en ese momento le mandaron alguna medicación, le hicieron regresar al cabo de pocos días, pero esa vez con mi madre y les hicieron preguntas a los dos.

Un día, estábamos un sobrino mio y yo en casa de mis padres, tengo que decir que mi padre ha sido siempre muy bromista, pero quien no lo conoce, no sabe distinguir a primera vista si está hablando en broma o en serio, porque cuando gasta una broma su semblante siempre es muy serio, desde que yo recuerdo, desde niña, una broma que gastaba con frecuencia era la siguiente: él explicaba algo y para mantener la atención de los que le escuchábamos, paraba el relato y se quedaba como buscando una palabra que nos hacia creer que no encontraba y cuando nos impacientábamos y empezábamos a ponernos nerviosos, entonces soltaba el resto de la frase. Pues como esto ha sido siempre así pero lo ha hecho para bromear, vuelvo a ese día en el que yo estaba en casa de mis padres comiendo, hace como un año y medio aproximadamente, empezó a decirme algo y se quedó parado en mitad de la frase como hacía siempre que bromeaba, pero esta vez, algo en mi interior me decía que no era como siempre. Le pregunté, si me tomaba el pelo como siempre o es que no se acordaba de la palabra que quería decir en ese momento, me miró serio y me dijo que no se acordaba realmente, para no asustarle a él (o a mi) le dije que no tenia importancia, que a todos nos pasa de vez en cuando.

Ese mismo día, al cabo de un rato, estaba la televisión puesta mientras comíamos y mi madre ya me había dicho hacía dias que se ponía a hablar y a responder con las personas que salían en la tele y los saludaba, yo no le dí importancia a eso porque como sé que era muy bromista y si hacía algo y mi madre se reía, él seguía, pues pensé que iba por ahí la cosa, de hecho empezó a hacer lo mismo, saludaba a la gente que salía en el televisor, me decía que si el sonreía, le sonreían y mientras me decía eso, mi madre y mi sobrino se reían, pero yo que al principio me lo tomé a broma también, a los pocos minutos, algo me dijo que aquello iba muy en serio. Le dije: "Papa, mírame a mí, deja de mirar la televisión" cuando lo hizo le pregunté: "Papa, estás bromeando para que nos riamos, ¿verdad?" El me seguía mirando y me dijo: "No ves que si yo me muevo, ellos me siguen con la mirada, si me sonrío, se sonríen, si bailo, me aplauden,... 

Mi madre y mi sobrino, se seguían riendo, a mi se me congeló la risa de golpe, sentí un impacto fuerte en alguna parte de mi cabeza o de mi pecho, no sé explicarlo bien, pero vi con claridad que mi padre estaba enfermo.

Ese día regresé a mi casa, con una sensación de que algo me oprimía por dentro, cuando llegué y le conté a mi marido y a mi hijo lo que había pasado, me costaba contener las lágrimas, algunas se escapaban.

Por la noche, me costó trabajo dormir, lloré, le di vueltas a mil pensamientos, pero al amanecer algo se iluminó en mi cabeza y me hizo comprender que si tenemos la suerte de llegar a cumplir muchos años, lo más probable es que nos deterioremos de alguna manera, física o mental y que el primer trabajo que tenía que hacer yo,era aceptarlo y después encontrar la manera de que mi padre y de paso mi madre estuviesen lo mejor posible.


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